martes, 11 de julio de 2017

COMO DEJAR LOS MIEDOS Y ENFRENTAR LO DESCONOCIDO




COMO DEJAR LOS MIEDOS Y ENFRENTAR LO DESCONOCIDO

Uno de nuestros grandes miedos como seres humanos es lo desconocido, y con razón, porque lo desconocido implica riesgos y nosotros estamos entrenados instintivamente a evitar riesgos, cambios, lo nuevo, lo diferente porque eso implica retar y poner en peligro nuestra sobrevivencia (sea la amenaza real o no es simplemente un instinto).

Algo que nos atemoriza por su misma naturaleza desconocida es el explorar y dejarnos llevar por nuestros sentimientos/emociones y aspectos profundos de nuestro ser.

Muchas veces creemos y sentimos que no le podemos dar “rienda suelta” a nuestras emociones y sentimientos, nos empezamos a sentir incómodos, atemorizados, fuera de “control”…Lo mismo sucede con espacios que van más allá de nuestros patrones de pensamiento habituales, cuando hay silencio en nuestra mente, cuando empezamos a explorar pensamientos desconocidos a aquellos a los que estamos acostumbrados… de nuevo nos sentimos incómodos, atemorizados, no estamos seguros de a dónde nos va a llevar esto…

Y es en esos momentos en que la gran mayoría de las veces recurrimos a nuestras distracciones, qué distracciones?… ya sean acciones o pensamientos que SI conocemos (sean que nos gusten o no, que nos beneficien o no), pero que nos hacen sentir cómodos (no necesariamente bien), que nos dan una sensación de estar a “salvo”…

Acciones o pensamientos que se convierten en un “salvavidas”, en algo que percibimos es un océano de peligro. Además las distracciones cumplen con su labor porque nos dan algo o alguien más a quien culpar por nuestra insatisfacción, decepciones, desilusiones…

Esas distracciones son en algunos casos pensamientos de victima: el mundo esta en contra mío, hay algo mal en mi, yo soy inadecuad@, no soy suficiente, yo no merezco esto y lo otro…
Otros son repeticiones y re-vivencias de nuestro pasado, memorias que pasamos en nuestra mente una y otra vez…
O deseos para el futuro (muchas veces irrealistas) imaginaciones que pasamos en nuestra mente una y otra vez…

O pensamientos obsesivos como pensamientos suicidas, de resentimiento, de separación, de venganza…Otras veces son mantenernos en relaciones no-recursivas (que no nos sirven) o conflictivas que puede que ni disfrutemos pero que nos distraen de nosotros mismos y de lo que no queremos enfrentar o conocer…

Otras son acciones comer, comprar, obsesionarnos con algo…Y cuando empezamos (si es que llegamos a eso) a ser conscientes que esto no nos beneficia, que nos tiene estancados, que nos lastima, que nos limita, que nos trae infelicidad, estas distracciones se convierten ellas mismas en un problema, en algo que debemos solucionar y/o eliminar de nuestras vidas y en ese momento creamos otra distracción más!  
La distracción de tener un enemigo a quien combatir (la distracción original!)

Buscamos una solución para un problema que nunca fue real sino una distracción, y como buena distracción nos va a dejar distraídos de la verdadera esencia de lo que realmente esta ocurriendo…

Y ahí seguiremos una carrera sin fin en intentar “arreglarnos” a nosotros mismos y a nuestros problemas… y cuando en algo somos exitosos haciéndolo (solucionando el espejismo de problema) no nos sentimos ni plenos ni satisfechos porque ese nunca fue el verdadero problema …
Entonces? Y ahora? pues a crear/buscar/ reutilizar otra distracción…
Entonces la pregunta para tu reflexión es:
Estás creando/utilizando/reusando distracciones que te alejen de aquello que te asusta o incomoda enfrentar?
Prefieres una distracción que explorar lo desconocido dentro de ti?
Prefieres “solucionar” una emoción con una distracción?
El ser conscientes de lo que verdaderamente ocurre es el primer paso para realmente liberarnos de aquello que nos mantiene limitados y encerrados en un miedo ilusorio…

Dejémonos liberar del miedo, porque en realidad son distracciones ilusorias...enfrentemos lo desconocido con mente positiva y buenas decisiones, lograremos nuevas perspectivas y acciones con propósitos.    O.M





sábado, 17 de junio de 2017

BAJAR EL PERFIL, ES MIMETIZARSE EN EL ENTORNO


BAJAR EL PERFIL, COMO MEDIDA DE SEGURIDAD. 



Una de las principales recomendaciones es la de mantener un perfil bajo para evitar llamar la atención de otros, algunos malintencionados, quienes nos pueden seleccionar como sus próximas víctimas, al observar en nosotros vestimentas, prendas, joyas, accesorios o artículos que les indiquen que les representaremos un blanco lucrativo.


Se nos aconseja, pues, el evitar mostrar un alto perfil y tratar de pasar desapercibidos, mimetizándonos, en lo posible, con el resto de las personas en el entorno, adoptando una apariencia de igualdad con los demás.



Esta recomendación, sin embargo y con frecuencia, no sólo no es acatada por muchos con la debida consideración en términos de seguridad, sino que, por el contrario, buscan afanosamente el diferenciarse, mostrándose ante los demás como personas con un alto poder económico y, en sí, en su paradigma, como "triunfadores" y "exitosos".

Dicha diferenciación, encima de hacerlos vulnerables, los hace desiguales y la desigualdad, como tal, genera muchos otros problemas, y sobre todo riesgos para su integridad.

Vale aquí unas medidas de seguridad:

Bajar el perfil en lugares específicos (quitarse los accesorios, evitar sacar el celular, etc)

No aparentar lujos; especialmente en lugares no adecuados, ni seguros.

Apariencia de igualdad con el resto de personas. 

Recuerde que el perfil de los delincuentes también ha cambiado, hoy se les puedes ver bien vestidos, utilizan mujeres bonitas, niños, ancianos, etc.






martes, 6 de junio de 2017

LA MORAL SELECTIVA

LA MORAL SELECTIVA, EL DESAFIO DEL SER HUMANO FRENTE A LA ÉTICA


El término moral selectiva es hacer lo que le conviene: Haciendo un simple ejercicio de observación sobre las personas y su entorno, se llevó a cabo el análisis sobre dos factores:
El primero que surge es el nivel de estudios: las personas con mayor preparación académica, por lo general tienen mejor entendimiento para saber diferenciar entre lo bueno y lo malo. Desafortunadamente, con base en la experiencia, también son en la mayoría de los casos, aquellas que han cometido fraudes de mayor cuantía y responsables de desarrollar y orquestar los esquemas más sofisticados.
El segundo, la educación en el núcleo familiar, identificando que las personas con antecedentes de valores solidos inculcados y aplicados por los padres, poseen las mejores herramientas para discernir y evaluar lo apropiado de su conducta ante una situación específica. Pero, también desafortunadamente, se ha observado que esto es un tanto subjetivo, ya que en más de un par de ocasiones, las personas involucradas en perpetrar un fraude han sido identificadas como provenientes de las mejores cunas y en apariencia criados con altos estándares morales; llegando incluso a cometer fraude en perjuicio de sus padres y/o hermanos.
Con base en lo anterior, se esperaría que las personas que tienen una combinación de alto nivel de estudios y provenientes de familias con altos estándares morales, deberían estar exentas de cometer actos fraudulentos; y que de esa “medida para abajo”, por decirlo de alguna forma, aumente la propensión de las personas a cometer fraude. Triste decirlo, pero lo anterior, también se aleja de la realidad que se observa en la práctica, Esa frase, se acerca mucho a la realidad, y no solo en referencia a la realidad que rodea a las personas que han cometido fraude, sino a la realidad que todos nosotros vivimos cotidianamente. Siendo esta misma realidad cotidiana, la que demuestra que se utiliza esa “Moral Selectiva” cada vez que nos quedamos con algo que no es nuestro, que violamos una regla de urbanidad por comodidad o rapidez, que utilizamos una pequeña compensación para agilizar un trámite o evitar una simple multa de tráfico, que hacemos ostentación de una posición de mando o poder para evitar ser sancionados, entre muchas otras.
Entonces ¿Por qué las personas llegan a cometer un fraude?
Porque el ser humano tiene la capacidad inherente de adaptar su moral ante las situaciones, la cual no siempre refleja su nivel de estudios y/o educación en el seno familiar. Por nuestra “Moral Selectiva”.
Haciendo hincapié, en que estas líneas, solo muestran algunas características de los perfiles de los defraudadores, y señalando, que afortunadamente la experiencia, también nos ha mostrado ejemplos, a todos niveles de estudios y/o educación, de personas que han dado evidencia de su honestidad.
Para finalizar, compartimos una de las teorías que toca el componente de integridad:
La teoría básicamente dicta que en cualquier población, 20% de sus integrantes se comportará honestamente más allá de las circunstancias, otro 20% buscará activamente debilidades en los controles y oportunidades para cometer fraude, y la mayoría de la población, 60%, se comportará honesta o deshonestamente dependiendo de una combinación de circunstancias (necesidad o motivo y oportunidad). (Fuente: Bologna, Wells & Lindquist, The Accountant’s Handbook of Fraud and Commercial Crime, USA, Wiley and Sons, 1993)
Queda entonces el sinsabor frente a la escala de valores que se aplican en todas las situaciones de la vida y como desde nuestra propia perspectiva, la ética y el fraude siempre entrarán en conflicto. De nosotros depende entonces que las decisiones y actuaciones siempre estén enmarcadas en una moral ética que no permita el fraude y las actividades ilegales.
O/M.

sábado, 3 de junio de 2017

NO DEJEMOS QUE LAS NORMAS SE PIERDAN







Podemos definir a la anomia, como la falta de normas pero, asimismo, como la incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos de lo necesario para lograr las metas de la sociedad.


La anomia es un fenómeno que poco a poco va desviando y termina por romper las normas, generando caos en la sociedad, al ver impuestas nuevas reglas que promueven el aislamiento, las actividades fuera de la ley, inhibiendo, así, la cooperación social y fomentando la desconfianza entre las personas.

Al observarnos, podemos reconocer que estamos viviendo, en diversas formas, en una situación de anomia, desde el simple hecho de no inmutarnos al ver que alguien se pasa un semáforo en rojo, al fomentar la corrupción dando dinero a un policía para que no nos infraccione, al evitar el hacer fila en algún lugar, al no pagar nuestros impuestos o al no censurar y castigar los constantes escándalos de corrupción política.

Vivimos en una sociedad en la cual el fin justifica los medios. Lograr éxito económico, a pesar de incurrir en omisiones, infracciones o acciones francamente delictivas, al parecer no tiene ya importancia, cuando vemos la cultura de ilegalidad que prevalece y los actos de corrupción de infinidad de personas que acaban, increíblemente, en la impunidad cuasi total.

Debemos entender que el continuar de esta manera, en la anomia, lejos de estar viviendo, estamos sobreviviendo y enfrentamos el alto riesgo de degenerarnos más y más.

No te resignes a vivir en la anomia, inculca y fomenta la cultura de la legalidad:

  • En tu hogar, promoviendo en tu familia la buena educación y predicando con el ejemplo.
  • En tu comunidad, proponiéndote ser un buen vecino.
  • En tu escuela, siendo un miembro activo y constante de tu comunidad escolar.
  • En tu trabajo, participando, colaborando e impulsando los objetivos organizacionales.
  • En tu sociedad, respetando y tolerando a los demás y exigiendo a las autoridades transparencia y rendición de cuentas.

Quizá seas de los que piensa que cambiar es muy difícil. Mejor reconoce que no es imposible y ponte a trabajar para que se respeten las normas, pues si todos y cada uno de nosotros hacemos lo propio, lograremos y alcanzaremos a ver los cambios en el mundo que hoy nos tocó vivir.
O/M.

lunes, 3 de abril de 2017

GANADORES VS. PERDEDORES




GANADORES Y PERDEDORES

Cuando un ganador comete un error, dice: “Me equivoqué y aprendí la lección”.
Cuando un perdedor comete un error, dice: “No fue mi culpa”, y se la atribuye a otros.

Un ganador sabe que el infortunio es el mejor de los maestros.
Un perdedor se siente víctima de la adversidad.

Un ganador sabe que el resultado de las cosas depende de él.
Un perdedor cree que la mala suerte existe.

Un ganador trabaja muy fuerte y se permite más tiempo para sí mismo.
Un perdedor está siempre muy ocupado, y no tiene tiempo ni para los suyos.

Un ganador enfrenta los retos uno a uno.
Un perdedor les da vueltas y vueltas y no se atreve a intentarlo.

Un ganador se compromete, da su palabra y la cumple.
Un perdedor hace promesas, no asegura nada y, cuando falla, sólo se justifica.

Un ganador dice: “Soy bueno, pero voy a ser mejor”.
Un perdedor dice: “No soy tan malo como mucha otra gente”.

Un ganador escucha, comprende y responde.
Un perdedor sólo espera hasta que le toque su turno para hablar.

Un ganador respeta a los que saben más que él y trata de aprender de ellos.
Un perdedor se resiste ante los que saben más que él y sólo se fija en sus defectos.

Un ganador se siente responsable por algo más que su trabajo.
Un perdedor no se compromete y siempre dice: “Yo sólo hago mi trabajo”.

Un ganador dice: “Debe haber una mejor forma de hacerlo”.
Un perdedor dice: “Esta es la manera en que siempre lo hemos hecho”.

Un ganador es parte de la solución.
Un perdedor es parte del problema.

Un ganador se fija en toda la pared.
Un perdedor se fija en el ladrillo que le corresponde poner.

martes, 21 de marzo de 2017

SI LA CULPA NO ES DE LA VACA, ENTONCES DE QUIÉN SERÁ?




DEFINITIVAMENTE LA CULPA NO ES DE LA VACA; ENTONCES DE QUIÉN SERÁ?

Los seres humanos, en especial los adultos tenemos serios problemas en cambiar nuestro pensamiento, recurrimos siempre a los mismos propósitos, llegamos a las mismas conclusiones, nos resistimos a percibir la evidencia, es decir las certezas se nos presentan, pero nuestra mente es capaz de hacer un argumento perfecto y probar lo contrario, con la única finalidad de no responsabilizarnos por nuestros actos y sencillamente dar la culpa a otros: pensamos que debe cambiar mi pareja, mi jefe, el gobierno, el neoliberalismo, la empresa, etc…Todo y todos menos YO; pues como relatan estos maravillosos libros “LA CULPA ES DE LA VACA” y la “VACA SIN CULPA” así es como nacen éstas historias que se deducen por comparación o semejanza a una realidad de la vida y son importantes para una enseñanza moral, en la forma de pensar, sentir y actuar, considerando que cada acción tiene una reacción y ésta una consecuencia…sea positiva o negativa…buena o mala.

EN DEFINITIVA NO ES CULPA DE LA VACA, que significa que todas nuestras acciones que hacemos o dejamos de hacer, cuya responsabilidad es de quien las ejecuta.



DEMOSTREMOS CON FIRMEZA NUESTRAS CONVICCIONES, NUESTROS PRINCIPIOS Y NUESTROS AFECTOS, QUE INFLUIRÁ EN NUESTRO MODO DE VIVIR. 

LA CRISIS PENITENCIARIA EN ECUADOR

  EI sistema carcelario del Ecuador atraviesa un proceso de crisis institucional que es necesario el debate público sobre la organización,...